viernes, 30 de septiembre de 2011

La sociedad del conocimiento en Mexico



La universidad en México, de corte napoleónico a partir del siglo XIX por la influencia francesa, en las últimas décadas ha realizado fuertes intentos para reflejar el modelo norteamericano neoliberal, ha intentado en la segunda mitad del siglo XX, dar una respuesta más pertinente a las necesidades de un sector laboral que lucha por el avance y modernización para incrementar su competitividad.
 
A través de políticas gubernamentales nacionales, que se modifican sexenalmente y que, a pesar de la alternancia gubernamental, se han encontrado fuertemente influenciadas por organismos internacionales como la UNESCO, Banco Mundial y la OCDE, en México se les ha exigido a las universidad formar al individuo para que sea capaz de insertarse al sector laboral e impulsar el desarrollo económico del país. Se ha visto en la educación, la panacea para crear el efecto salvador ante la situación de retraso económico, social y cultural en el cual vive la mayor parte de la población. Las banderas del liberalismo y la democracia no han logrado conducir al país y a sus instituciones hacia el bienestar social anhelado. La brecha entre los polos económicos, sociales y culturales se ha profundizado. Ahora, le toca a la educación la responsabilidad de lograr un desarrollo económico más justo y equitativo en el cual se reduzca el atraso educativo, la pobreza extrema, el analfabetismo funcional, la carencia de infraestructura física y tecnológica y la falta de investigación científica por mencionar algunos ejemplos.
 
Esta responsabilidad, señalada desde el Estado, responde a los intereses tanto del sector laboral como de las directrices manifiestas de instituciones mundiales. Esta definición de los fines y objetivos educativos surge de un contexto externo a las Universidades por encima de su libertad y soslayándole la posibilidad de participación en su autodefinición, dejando el concepto de autonomía solo para los discursos.
 
Savater (1997:146) recupera el pensamiento de Durkheim manifestado en  Pedagogía y sociología, quién insiste de manera más nítida en este punto al mencionar que “el hombre que la educación debe plasmar dentro de nosotros no es el hombre tal como la naturaleza lo ha creado, sino tal como la sociedad quiere que sea; y lo quiere tal como lo requiere su economía interna…” Y dado que la escala de valores cambia conforme se transforma la sociedad, debe cambiar la educación brindada al hombre y al hacerlo, cambiará el hombre mismo.
 
Este cambio educativo, innegablemente imprescindible, debe en primera instancia enaltecer la humanización del individuo liberándolo de intereses economicistas o de influencias de un poder transitorio. 







playlist

No hay comentarios:

Publicar un comentario